Querido Padre celestial, en Tu Palabra nos dices muchas veces que no hemos de temer; sin embargo, a menudo permito que mi imaginación se desenfrene, lo que hace brotar en mi corazón ansiedad y preocupación, por temor a lo que hoy ocurre en el mundo.
Señor, sé que no quieres que permitamos que el temor nos domine, más bien que descansemos en Tu amor y permitamos que Tu paz llene e inunde nuestros corazones agobiados, y sé que Tu Palabra nos dice claramente que eres soberano de nuestras vidas y también de la situación mundial.
Gracias, pues eres mi amparo y mi fortaleza, mi roca y mi torre alta. Gracias, pues has prometido brindarle Tu paz perfecta a nuestro corazón si enfocamos nuestros pensamientos en Ti. Ruego que me enseñes a ver más allá de las dificultades de la vida y a poner mis ojos en Ti, y ayúdame a reclamar las muchas promesas hermosas que son Sí y Amén en Jesucristo.
Gracias, pues has prometido jamás abandonarnos ni desampararnos, y gracias porque eres nuestra ayuda segura en los momentos de angustia. Y Señor, ruego que envalentones mi corazón cuando mi espíritu esté agotado, pues sé que has prometido que Tu fortaleza se perfecciona en nuestra debilidad. Alabado sea Tu santo nombre.
Amén.
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Querido padre celestial, a veces me da mucho miedo pensar en la muerte y en la idea de morir y, Señor, ruego que me ayudes a superar este miedo y me permitas ver la muerte desde una perspectiva celestial.
Señor, sé que las Sagradas Escrituras dicen que la muerte de Tus santos es muy preciada para Ti y que es mejor estar junto a Ti en el cielo. También Te doy gracias por Tu promesa de que la muerte ha perdido su aguijón y que la tumba ha perdido su victoria a través de la gloriosa resurrección del Señor Jesucristo, por lo cual Te alabo y Te agradezco.
Padre, Te doy gracias porque eres mi Pastor bondadoso y porque incluso cuando tengo que caminar por valles tenebrosos, no he de temer, pues sé que me acompañas en cada paso que doy, para así consolarme y apoyarme.
No me dejes tener miedo, más bien haz que mi alma descanse en Ti y hazme confiar que en todas las cosas, incluso en la muerte, cumplirás Tu promesa de que siempre me acompañarás y me cargarás hasta el final. Ruego en nombre de Jesús,
Amén.
Oh Señor Dios, a veces siento mucho miedo. Es tanta la tristeza y miseria que hoy pareciera inundar el mundo. Las noticias que muestran en la televisión y en Internet parecieran contradecir lo que ocurre realmente en nuestras vidas, y a veces siento miedo de incluso poner las noticias. Señor, hay tanta pobreza, miseria, enfermedad y angustia que parecieran atormentar la vida de tantas personas. Nos enteramos de terremotos y erupciones volcánicas, guerras y masacres, tormentas e inundaciones, incendios y hambruna, así como de deudas fuera de control. A veces, pareciera que el mundo ha enloquecido.
Pero Señor, sé que debería depositar mi confianza en Ti cada momento del día, pues Tú estás al mando y no hay nada que ocurra en el mundo que Tú no hayas permitido. Señor, admito que no comprendo todo lo que ocurre, pero quiero confiar en Ti, y ruego que cuando el miedo comience a subir por mi garganta, sosiegues mi corazón y me permitas relajarme en Ti.
Señor, ayúdame a alejar mi mente de las angustias de las noticias, y ruego que impidas que el miedo inunde mi corazón. Señor, ayúdame a mantener los ojos de mi corazón puestos en la verdad de Tu Palabra, pues sé que solo en Ti nuestras almas pueden descansar a salvo y en paz.
Gracias, Señor,
Amén.
Gracias, Señor, porque no hemos de temer, pues sabemos que nos acompañas en cada actividad y circunstancia de la vida. Gracias por Tu promesa de que nos darás fortaleza y nos sostendrás con la diestra de Tu justicia.
Gracias, pues has dicho que jamás nos abandonarás ni nos desampararás, y gracias también, Padre, porque nos has redimido con la hermosa sangre del Señor Jesucristo y porque somos Tus hijos para siempre.
Gracias porque nuestras vidas están ocultas con Cristo en Dios, y porque por obra de Su sacrificio grandioso y hermoso, hemos sido aceptados en Él y hemos sido vestidos de Su justicia perfecta.
Gracias porque sin importar las dificultades que surjan en la vida, has prometido sostenernos y rescatarnos, y gracias porque siempre eres fiel y porque Tu benevolencia y Tus misericordias hacia nosotros se renuevan cada mañana. Alabado sea Tu santo nombre. Ruego en nombre de Jesús,
Amén.
Cuánto Te agradecemos y Te alabamos, Señor, porque el temor al Señor es el principio de la sabiduría, el manantial del conocimiento, la fuente de la vida, pura y perpetua hasta la eternidad, y porque el que deposita su confianza en Ti no será avergonzado.
Ruego poder aprender a amarte y a venerarte cada vez más, confiar en Ti con todo el corazón y ensalzar Tu santo nombre. Ruego poder deleitarme en Ti y no confiar en mi propio entendimiento, pues sé que eres un Dios grandioso que dispone todas las cosas por el bien de aquellos que Te aman y que son llamados conforme a Tus planes y propósitos.
Ayúdame a guardar silencio ante Ti, a adorarte humildemente en espíritu y en verdad y a desarrollar un temor reverencial al Señor en cada ámbito de mi vida. Ruego poder ensalzarte en mi corazón y en mi mente durante todos los días de mi vida, pues solo Tú eres digno. Ruego que me enseñes a venerar con honestidad y alegría Tu santo nombre en todo lo que digo y hago. Ruego en nombre de Jesús,
Amén.