Oración para Psalm 38:3

“Nada hay sano en mi carne a causa de tu indignación; en mis huesos no hay salud a causa de mi pecado.”

Oración de confesión por el enojo que albergo en mi corazón

Amante Señor, confieso que mi corazón alberga mucha amargura y enojo, y he venido a Ti pues sé que nada puedo hacer para deshacerme de este sofocante obstáculo en mi vida.

Busca en mi interior, Señor, y deja al descubierto todo lo que no sea complaciente delante de Tus ojos. Ayúdame a extirpar el enojo que pareciera estar firmemente enraizado en una incapacidad de perdonar profundamente arraigada.

Perdóname, Señor, por el dolor que he provocado, pues sé que mi enojo ha hecho daño a muchas personas. Sin embargo, me doy cuenta de que mi pecado del enojo es contrario a Ti, por lo que he pecado de esta forma únicamente en contra de Ti.

Además, ruego que hagas brotar en mí un corazón capaz de perdonar a aquellos que me han hecho tanto daño. Y sabiendo que el Señor Jesús perdonó muchos de mis pecados, confieso que también debería perdonar a los demás, tal como Dios perdonó todos mis pecados por amor del nombre de Cristo.

Gracias porque en Ti tengo la victoria contra todos mis pecados, incluso mi enojo, pues en Cristo el poder del pecado ha sido destruido en mi vida, ya que confío en Su nombre.

Gracias, Señor. Confío en que quitarás todo el enojo que yace en mi interior y me llenarás de Tu paz perfecta, pues has prometido guardar en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera.

Amén.
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